¿La Reforma Educativa, es educativa?

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Ahora toca hablar de lo que el presidente de la república  y algunos politicos bautizaron como “Reforma educativa“. 

El prestigio  social que se ha ido construyendo a lo largo de la historia en la Educación mexicana hacia los docentes de educación básica se ha ido deteriorando con el paso del tiempo, en la mayoría de los casos se ha visto la influencia  que logran tener los medios de comunicación. Gill Anton reconoce que para poder llevar a cabo una verdadera reforma educativa en una nación, el país tiene y debe reconocer la potencia  y la importancia que tienen los docentes, ya que ellos son los intelectuales más importantes de la nación.

Los datos nos dicen que  nuestro país sufre un daño educativo severo,  pues 32 millones de personas no tuvieron acceso a ningún tipo de educación formal, esto lleva a cuestionar el articulo tercero de nuestra constitución, que estable que la “Educación debe ser  laica, gratuita y obligatoria para todos los ciudadanos mexicanos“. El dato nos confirma que nuestro sistema educativo es excluyente, ya que por diversas cuestiones  no todos los ciudadanos pueden encajar con él, estas cuestiones pueden ser: accesibilidad a las escuelas, cuestiones económicas, exigencia de las instituciones, etc.

La mayoría de los estudiantes no son “desertores“ como comúnmente se les juzga, pues no entran o se salen de la escuela por exigencias del sistema. Se van los que menos tienen. Por estas razones se  confirma que el nivel de aprendizaje depende de las condiciones sociales.

Actualmente la escuela no está sirviendo para que exista una movilidad social en las familias mexicanas,  Gill Anton habla sobre la relación origen-destino, la determinación de permanecer en la misma clase social a lo largo de la vida. El sistema no te otorga la posibilidad de mejorar tu condición a través de la instrucción escolar.

Y…, ¿La Reforma educativa contesta a estas inquietudes y/o necesidades?

En el documento que estableció el gobierno como “Reforma educativa“, no se marca ninguna estrategia de solución para combatir estos problemas que permean en  la educación de las familias mexicanas. Tampoco habla sobre cómo optimizar el aprendizaje en las aulas, no brinda estrategias pedagógicas, ni la optimización de los recursos de cada contexto escolar.

En cambio, establece una serie de imposiciones autoritarias  donde no se tomaron en cuenta la opinión de expertos, de docentes ni de personas directamente relacionados con el aprendizaje escolar. Por mencionar algunas: Quita a los docentes la posibilidad de garantizar un trabajo estable; pues se pretende remplazar las plazas de base por contratos cada cierto tiempo. Obliga a una evaluación que en primera estancia es indiferente al proceso cognitivo de los estudiantes. Es por ello, que el nombre correcto debería ser; Reforma Laboral y no Reforma educativa.

Por otra parte, el gobierno  lanzó un modelo educativo lejano a las condiciones del país, idealista y nada realista. Inspirado en los modelos extranjeros y sin tomar en cuenta el contexto  y las necesidades de las escuelas en las que se piensa implementar.

Aún queda más información por indagar, eso nos toca como estudiantes  y ciudadanos responsables.  Estamos en la era digital y la información está al mayor  alcance que nunca.

 

 

 

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